Del 3 al 13 de noviembre se desarrolló la 37° edición del Festival de Cine Internacional de Mar Del Plata, en Argentina. Fueron tres las películas nacionales que estuvieron presentes para demostrar el talento local y añadimos un plus. Se trata de un largometraje filmado en Chile y Argentina que resultó ganador de dos premios, el de la Asociación Argentina de Directores de Arte a Mejor Dirección de Arte de largometraje en Competencia Internacional y el Premio Astor Piazzolla – Premio Especial del Jurado.

Quédate en la nota y entérate de cuáles son los filmes que participaron.

Ardiente paciencia de Rodrigo Sepúlveda

Con una duración de 96 minutos, Ardiente Paciencia (2022) es una adaptación de la exitosa novela de Antonio Skármeta que lleva el mismo nombre.

La novela de Skármeta está basada en el discurso de Pablo Neruda que, al recibir el Premio Nobel de Literatura en 1971, cita al “vidente” Rimbaud: “Al amanecer, armados de una ardiente paciencia entraremos en las espléndidas ciudades”. En 1994, Michael Radford dirigió Il postino, que modificaría el libro original y pasaría a llamarse El cartero de Neruda.

Esta joven adaptación “reclama localización geográfica e histórica, y se tiñe de un sabor local inconfundible volviendo al título original, recuperando el contexto político del texto. Es la historia de un joven en busca de su destino, así como también una historia de amor, la de un poeta y su gloria, y la de un país en transición”.

Rodrigo Sepúlveda nació en Chile en 1959. Es director, guionista y productor de cine y televisión. Estudió literatura en la Universidad de Chile y dirigió las películas Tengo miedo torero (2020), Aurora (2014) y Padre nuestro (2005).

Notas para una película (2022) de Ignacio Agüero

Este largometraje participó en Competencia Latinoamericana, tiene una duración de 103 min y cuenta una historia situada a fines del siglo XIX, cuando un ingeniero belga arriba al sur de nuestro país para hacerse cargo de la extensión de las vías del tren. Durante ese proceso, deberá lidiar con el conflicto entre el gobierno y el pueblo mapuche, dueño de las tierras por donde pasará el ferrocarril.

El director “se apropia de las memorias de Verniory para explorar la relación del presente de Chile con su pasado. En su primer acercamiento a la ficción, el cineasta no prescinde de su costado documental y pone en tensión la idea de películas híbridas. Alguna vez declaró que la definición de los géneros empobrece la libertad de creación”.

Agüero nació en Santiago en 1952. Es director, productor, guionista y académico. Sus documentales, entre los que se cuentan Cien niños esperando un tren (1988), Aquí se construye (2000) y Nunca subí el Provincia (2019, Mejor Largometraje de la Competencia Latinoamericana, 34º Festival) han sido proyectados en importantes festivales.

El veterano (2022) de Jerónimo Rodríguez

Con una extensión de 102 minutos participó de la sección Nuevas Autoras – Nuevos Autores. El veterano es el segundo largometraje de Rodriguez luego de Rastreador de estatuas (2015, 30º Festival).

“¿Cuáles son los límites de la imagen en la construcción de un relato cinematográfico? Dos amigos, Julio y Gabriel, intentan filmar una película sobre el mito de Thomas Maney, un cura que, luego de lanzar la bomba atómica de Hiroshima, se habría ido a vivir al sur de Chile. Nadie cree que la historia sea real, pero ellos aseguran que en la zona donde supuestamente vivió Maney circulan pruebas y recuerdos de su existencia. En pleno proceso creativo de la película, entre viajes, investigaciones y trabajos paralelos, los amigos se distancian. El film se reconfigura y surge un nuevo personaje: grafitis con fuerte contenido político nacidos en las revueltas de 2019”.

Esta película está narrada mediante voz en off y filmada en Chile y Estados Unidos, con planos fijos de edificios y paisajes que: “funcionan como motor de un metarrelato repleto de desvíos, mitos y remembranzas”.

Tres hermanos de Francisco J. Paparella (2022)

Este es un plus ya que, si bien el director no es chileno, esta película se filmó parte en Argentina y parte en nuestra tierra. Su director Francisco J. Paparella nació en Buenos Aires en 1984 pero a los cinco años se mudó a la Patagonia, donde realizó toda su carrera como cineasta. Tres hermanos es la segunda película de su Trilogía del Río.

La primera secuencia de la película funciona a la vez como declaración de principios y advertencia al espectador: un grupo de hombres con sus mastines le dan caza a un jabalí, en la profundidad de un bosque sombrío. Las imágenes no solo no ahorran ningún detalle de ese ritual cruel y ancestral, sino que una fotografía prístina exhibe la acción con contundencia. A partir de ahí, Tres hermanos se dedica a mostrar de forma pormenorizada el día a día de los tres hombres del título, rudos habitantes de un pueblo de montaña. En ellos se manifiestan los peores vicios de la masculinidad, pero también los traumas enquistados de una vida a la que les cuesta encontrarle un sentido más allá de una violencia ubicua. Formalmente hipnótica (es posible que nadie haya filmado así los bosques de la Patagonia desde que Fabián Bielinsky lo hiciera en El aura), Tres hermanos ofrece un descarnado descenso al infierno”.

Esta película recibió el premio de la Asociación Argentina de Directores de Arte a Mejor Dirección de Arte de largometraje en Competencia Internacional, que estuvo a cargo de Micaela Urrutia y Ángela Torti.

El jurado compuesto por Julián Romera, María Battaglia y Matías Martínez fundamentó el otorgamiento de la siguiente manera: «Por transmitir la crudeza y hostilidad, tanto de los personajes como de su entorno. El trabajo sobre múltiples locaciones construye una atmósfera brutal, retrato de una Patagonia poco exhibida. Una Patagonia bien adentro…oscura, dramática y compleja. Espacios sórdidos, habitados pero desolados, que retratan masculinidades tóxicas, sofocantes, ahogadas. Postales de un territorio hostil donde la naturaleza se presenta terrible y peligrosa».

Además, recibió el Premio Astor Piazzolla, se trata de un Premio Especial del Jurado “por su poderoso uso de las herramientas cinematográficas (fotografía, diseño de sonido, actuación y música) para retratar con crudeza y autenticidad su universo”.