La creatividad es tu imperio: lo es en la vida, lo es en los videojuegos. Y si  The Sims y en menos intensidad Spore fueron el pico de los juegos de simulación, la sensación de éxito encuentra en Legacy, el flamante juego del desarrollador británico Peter Molyneux, un nuevo estándar sobre el que pararse.

Por caso, se habló siempre de godgame para identificar a ese subgénero de videojuegos de construcción y gestión que ponen al jugador en el rol de una entidad con poderes divinos o sobrenaturales con la posibilidad de controlar el juego a gran escala, como un gran líder o sin un personaje determinado. Y viniendo de Molyneux, el tipo que configuró la visión de los godgames con Dungeon Keeper, Populous y Theme Park y, más acá, con Theme Hospital, Black & White y The Movies, la expectativa es altísima.

Legacy es, en rigor, un juego que permite jugar a Dios y vivir la sensación de ser apreciado, de rozar los caireles de la auto superación, de vibrar en la carne lo que sucede en ceros y unos. Se comienza de a poco, paso a paso, erigiendo una ciudad y, con el tiempo –la suerte, las mañas y, obvio, la creatividad- se puede ir convirtiendo en un imperio.

Así, el protagonista yace en un garaje mínimo, básico, rudimentario pero, a la vez, infinito. ¿El primer paso de Legacy? Desarrollar ideas innovadoras. ¿El segundo? Construir fábricas y recursos para que esas ideas innovadoras lleguen exponencialmente mucho pero mucho más lejos. ¿Y el gran objetivo de todo esto? Pasar de ser un inventor de garaje a uno industrial. Y desarrollarlo en base a las decisiones: ser vos mismo el próximo Jeff Bezos y hasta soñar con la portada de Forbes.

Make your own business

En Legacy los usuarios son dueños de sus perfiles: se puede ser tanto un buen o mal empleador, como un inventor útil o uno ocioso. Pero lo cierto es que se pueden crear nuevos productos usando miles de piezas únicas. En esa libertad radica el placer de jugar Legacy, un cosmos sujeto a decisiones personales. Por eso, su naturaleza permite una convivencia armoniosa entre los hardcore gamers, los jugadores con algo de experiencia en este tipo de mecánicas y los completos neófitos.

Así, el sentimiento de crear piezas únicas exprime la noción de creatividad de los jugadores. Y brotan ideas nuevas, ideas locas, ideas que pueden ser hasta una oportunidad de negocio. ¿Una patineta montada con un rifle? ¡Se puede crear! ¿Quién sabe qué mezclado con quién sabe cuánto? ¡También, obviamente! Piezas que se unen, piezas que se separan, piezas que crean. Y ahí, de nuevo, la idea de jugar a Dios.

“Puedo tener ideas locas. Puedo verlas nacer, ver su creación. Es un sentimiento increíble, totalmente adictivo”, señaló Molyneux, ex Lionhead Studios y conocido mundialmente por el RPG a cielo abierto Fable, en una entrevista reciente. De esta manera, la ambición de Molyneux matcheó con el suculento presente de las criptomonedas e incorporó esa tecnología a su mundo de fichines. Parecía una cosa, terminó siendo otra.

Blockchain para todos y todas

A la sazón, Legacy ofrece la oportunidad de acceder a los más raros y únicos NFT (non-fungible tokens). Y un negocio concreto puede emerger de estas creaciones digitales. Es posible intercambiar ítems con otros jugadores, comprar creaciones, adquirir parcelas de terrenos y todo usando LegacyCoin (LEGACY), su propia criptomoneda que yace en la red Ethereum. Aquí, la vuelta de tuerca de Legacy: con dinero real pueden comprarse ítems y tierras virtuales.

Entretanto, incluso antes de ser lanzado, Legacy ya levantó casi u$s 50.000.000 de dólares en venta de NFTs. Y es justamente la LegacyCoin la criptodivisa utilizada para estos productos basados en la tecnología blockchain. ¿¡Blockqué!? Formalmente, una blockchain es una base de datos o registro público que puede ser compartido por multitud de usuarios en modo peer-to-peer y que permite el almacenamiento de la información de forma inmutable y organizada. Y “blockchain” significa, literalmente, una “cadena de bloques”.

De esta manera, el estudio desarrollador 22cans (en alianza con Gala Games) inaugura un sistema económico basado en esa cadena de bloques que permitirá generar un negocio ingame. “El sueño de un empresario creativo hecho realidad”, aseguró el último comunicado de Gala Games. Imaginen esto, nomás: alguien compra miles de terrenos (Land NFT, le dicen) en Legacy, se convierte en un terrateniente 2.0 y, para explotarlos, decide alquilarlos a otros jugadores. Socios, comercios, relaciones: todo un nuevo mundo, todo un universo por exprimir.

Por estos días, Legacy no tiene una fecha concreta de lanzamiento ni tampoco se anunció oficialmente en qué plataformas podrá jugarse, aunque presumiblemente será en PC. Se presume, sí, que su aparición será durante este 2022. Por lo demás, el metaverso de este play-to-earn mezclará realidad y ficción y una nueva noción de economía abre una polémica y la deja -con todo y tripas- de jeta al sol: ¿qué reglas regirán en este mercado en el que todos juegan a Dios?