Andrés Campos Cid tiene 29 años, es de Pucón pero vive en Santiago de Chile hace un tiempo. Su camino hacia convertirse en un profesional ha tenido algunos obstáculos que, según él mismo sostiene, lo han hecho más perseverante. Es arquitecto pero siempre supo que quería dedicarse a la fotografía. Y hoy vive de lo que ama: se dedica a fotografiar retratos e imágenes publicitarias. Desde Hellomoto seguimos presentando a nuestros risers, a esas personas que con su historia nos inspiran.

Como enuncia la socióloga Brené Brown: los risers se caracterizan por no tener solo una meta sino un claro propósito en la vida. De todas las edades, etnias y géneros, están dispuestos a expresarse tal cual son y utilizan nuevas herramientas para navegar sus propios caminos e impactar al resto de la sociedad. Esta vez, te contamos cómo fue el camino de Andrés.

Una personalidad curiosa

A la hora de definirse, Andrés asegura que es una persona curiosa, inquieta y sobre todo, observadora. Además, en diálogo con hellomoto, cuenta que lo que más le gusta es trabajar en equipo, estar en contacto con gente. Antes de volcarse de lleno a su pasión, el chileno probó diferentes carreras, algo que lo ayudó a saber lo que realmente le gustaba. A los 14 años tuvo su primer contacto con una cámara de rollo y sus padres le enseñaron a usarla. Para él ese fue el comienzo. Tanto su madre como su tío estaban en tema: ella es arquitecta y le mostró cómo funcionaba el photoshop y él estudió fotografía. Sin embargo, solo fue un primer paso, todavía no estaba listo. 

El despertar

Fue luego de hacer una carrera completa cuando Andrés se terminó de dar cuenta hacia donde lo dirigía el destino. “Cuando egresé de la Facultad de Arquitectura, solo me faltaba terminar mi proyecto de título y presentarlo, tenía claro que mi pasión era la fotografía de retratos creativa”, cuenta. “Entonces usé mis últimas energías para titularme, completar la etapa, y comenzar de nuevo”, agrega. Si bien la arquitectura no es un camino totalmente separado de la fotografía, para él fue como un nuevo arranque. Se fue de su casa y comenzó a compartir por todas las redes sociales sus autorretratos y fotos, buscó contactar a otros artistas, personalidades y modelos para colaborar y llevar a cabo docenas de bocetos con ideas. Fue así como a base de insistencia y de la certeza de que eso era lo que lo hacía feliz logró hacerse de un lugar en ese mundo. “Evito pensar en las expectativas que pude tener en el pasado en cuanto a dónde estaría hoy laboralmente, nunca me pensé capaz de ser 100% un artista independiente. Al haber estudiado una carrera más tradicional se esperaba que tuviese mucho éxito laboral”, dice quien admite que se enorgullece al saber que día a día se está esforzando por vivir su sueño.

Un artista independiente

Andrés aprendió a no bajar los brazos, luego de entender que en las redes sociales hay todo tipo de comentarios. “Hay mucha gente que no valora el tiempo ni el trabajo, uno aprende a porrazos”, explica. Además revela que si bien hubo gente que se le acercó por interés o solo para “estrujar” lo que podían de él, aprendió que lo importante era imponerse, hacerse respetar y demostrar con el trabajo bien hecho lo que valía. “El mundo de la moda y publicidad en fotografía no es muy grande, toma mucho tiempo hacer crecer la red de contactos y lo que mejor me ha funcionado es mostrar mi trabajo con seguridad y orgullo, ser constante y nunca dejar de aprender”, cuenta. Gracias al apoyo de su familia y amigos, él logró sobreponerse y seguir su camino hasta convertirse en un reconocido artista independiente. “Si no fuera porque rompí la barrera del pudor, y me apoyé en mi orgullo y curiosidad, no habría logrado llegar a tantas personas que se interesaron en lo que hago, no es solo la foto final, ser fotógrafo independiente también es transparentar un poco el proceso, estar frente y detrás de la cámara, aceptar que hay días muy difíciles, pero que cuando lo logras, llegas a lugares que no imaginaste”.

El retrato como un lugar de encuentro

El fotógrafo tiene 14.339 seguidores y se ha hecho conocido por usar el arte como un medio de comunicación positivo. El retrato para él es una forma de mostrar la verdadera identidad de cada persona y ayuda, de esta manera, a que la gente se pueda conectar consigo misma. “He descubierto que para muchas personas verse en una foto puede ser muy terapéutico”, detalla el artista. “Amo la idea de conectar con la gente desde distintos planos, hacerlos sentir alguna emoción con la fotografía, pero también elevarlos al nivel de plasmarlos tal cual son desde mi perspectiva”, explica, y asegura que se imagina toda su vida retratando personas y creando mundos. Además, otra de sus metas es inspirar a que cada persona sea ella misma, para lo cual recomienda que se miren al espejo y jueguen a preguntarle al niño interno de cada uno qué es lo que los hace felices. “No esperes a que llegue solo, en tus propias manos tienes un mundo de posibilidades, atrévete a convertirte en quien realmente sueñas ser”, dice. 

Con este objetivo de ayudar a la gente, Andrés Campos Cid y nosotros desde Motorola daremos una clase virtual de fotografía para devolver la confianza a tantos que en medio de la pandemia han perdido el rumbo. Así, Andrés demuestra cómo el propósito no solo lo guió hacia su camino de artista independiente, sino que además y gracias a su pasión, puede ayudar a otros a encontrarse

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